JUEGO SOBERANO: COMO SOLUCIONAR CONFLICTOS DE SOBERANÍA (PARTE 3 DE 21)

Dentro del estado tenemos personas que son diferentes en muchos sentidos. Hay algunas personas que son ancianos y algunos otros jóvenes; algunos que son altos y otros que son bajos; unos pocos que son muy ricos y muchos con problemas financieros; y así tantas otras diferentes características. La comunidad internacional es exactamente igual en este punto. Hay muchos estados que son diferentes en muchos aspectos. La última vez introdujimos la idea del pluralismo tanto en el contexto nacional como internacional:


 

 
Tenemos estados que son ricos en recursos naturales y otros que no lo son; algunos con los medios de defensa más modernos, la mayoría que no pueden defenderse; algunos que son financieramente estables, otros que no lo son; algunos estados que están densamente poblados y otros en los que la población es muy escasa; algunos con vastos territorios, algunos tan pequeños que existen ciudades que son más grandes que ellos; y tantas otras características que los hacen diferentes. De hecho, el mundo es un collage en el sentido de la diversidad. Todos somos diferentes y nuestros estados son un reflejo de ese hecho.

Aunque los estados son diferentes en muchos aspectos, son todos, en principio, soberanos. Soberanía significa en este contexto que una determinada población que vive en un determinado territorio es capaz de designar su propio gobierno y crear derecho para sí mismos sin reconocer ninguna otra autoridad normativa ajena.

En términos muy simples, los conflictos de soberanía tienen que ver con casos en los que más de una población reclama -por cualquier razón- el mismo territorio y entiende ser la última autoridad normativa sobre ese territorio y quienquiera que viva allí.

¿Por qué tenemos conflictos de soberanía? Si vamos a teorizar todos estos casos, encontramos:

 

1. Más de una población.

2. UN territorio reclamado por más de una parte.

3. Cada parte reclama la soberanía exclusiva y última sobre el mismo territorio y sobre quienes viven allí.

 

Aquí se pueden identificar dos elementos principales: a) el auto-centrismo (que no es lo mismo que el egoísmo); y b) artículos escasos (si asignamos el uso y/o la propiedad de un artículo dado a un individuo no hay más para repartir o muy poco para distribuir entre otros).

Por un lado, en todos los conflictos de soberanía tenemos UN ÚNICO territorio reclamado por todas las partes interesadas. Por ejemplo, hay una Cachemira, hay una Gibraltar, hay dos Islas Malvinas/Falklands, hay una Jerusalén. En estos casos, si “asignamos” la soberanía sobre Gibraltar a España, al Reino Unido o a los gibraltareños (en este último caso a través de la independencia), las otras partes resultarán en no tener ninguna participación en los asuntos internos y externos. Y la misma manera de pensar se puede replicar en todos los conflictos o disputas de soberanía.

Por otra parte, todos estos pueblos o poblaciones están afirmando ser el soberano exclusivo y último sobre este territorio. Ellos “quieren” ese territorio sólo para sí mismos. Eso es lo que llamo “auto-centrismo”. No es que las personas sean egoístas en el sentido de que quieren que las otras poblaciones sean borradas, eliminadas, asesinadas, aniquiladas, etc. Ser auto-céntrico o auto-interesado significa algo diferente que ser egoísta. Ser auto-céntrico o auto-interesado significa que entre tu bienestar y mi bienestar daré prioridad a mi propio bienestar sobre el tuyo (pero eso no significa que para alcanzar mi bienestar te haga daño o que mi bienestar sea a tu expensa). Del mismo modo, en los conflictos de soberanía cada una de las partes quiere la soberanía exclusiva y última sobre el territorio reclamado, pero de ninguna manera, supongo, esto significa la aniquilación de sus contrapartes en el conflicto.

 

En general, en cualquier conflicto o disputa de soberanía tenemos siempre más de una parte. Cada uno de estas partes reclama la soberanía exclusiva y última del mismo territorio. Debido a que sólo hay un territorio -escasez- y cada parte quiere ese territorio sólo para ellos mismos -el auto-centrismo- estas partes se encuentran envueltas en un conflicto o disputa de soberanía.

 

Teoría de juego

 

 

En teoría de juegos, y en términos muy simples, un juego de suma cero tiene que ver con situaciones en las que la pérdida de un individuo es igual a la ganancia de otro individuo.

Por el contrario, en un juego de suma no cero, la ganancia (o pérdida) de la toma de decisión no implica necesariamente la pérdida (o ganancia) de la otra parte. En otras palabras, donde las ganancias y las pérdidas de todas las partes no suman a cero y todos pueden ganar.

Los conflictos o disputas de soberanía pueden verse a través de la lente de la teoría de juegos de suma cero o teoría de juegos de suma no cero. Es decir, si la Argentina llega a ser el soberano exclusivo y último sobre las islas Malvinas/Falklands, Argentina gana y tanto el Reino Unido como las Islas Malvinas/Falklands pierden. Alternativamente, puede ser el caso en el que China, la India, Cachemira y Pakistán lleguen a un acuerdo en el que todos de alguna manera son soberanos al mismo tiempo sobre Cachemira y de alguna manera todas estas partes resultan en un escenario en el que de alguna manera, todas resultan ganando algo.

Si pensamos en estos conflictos de soberanía o disputas como un juego de suma cero o un juego de suma no cero, en cualquier caso las partes reclamantes están compitiendo por el mismo artículo: todos quieren la soberanía exclusiva y última del mismo territorio. La cuestión es si es posible que las mismas partes lleguen a una solución que pueda beneficiar a todos o, al menos, una solución en la que ninguna de las partes termine en una posición de desventaja con respecto a otras. Hasta que no se alcance tal solución, es difícil ver por qué o cómo alguna de las partes que tienen que ver con cualquier conflicto o controversia de soberanía en todo el mundo cambiaría el statu quo.

 
Un conflicto de intereses entre individuos o estados sólo puede ocurrir cuando más de un agente o parte está involucrado. Los conflictos o disputas de soberanía son un conflicto de intereses. La próxima vez veremos cómo un conflicto de intereses a nivel del individuo puede ser tratado y posiblemente puede ser resuelto. Potencialmente, el objetivo es aplicar el mismo procedimiento a conflictos o disputas de soberanía,

 

Jorge Emilio Núñez

25 de Septiembre de 2017

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